martes, 24 de octubre de 2017

jueves, 19 de octubre de 2017

Ctesibio, el padre de la neumática.. y Platón, el gran filósofo

Ctesibio (285-222 aC) fue el padre de la neumática, una rama de la ingeniería que hace uso de gas o aire a presión. Ctesibio fue un gran científico muy por delante de su tiempo. Es conocido, sobre todo, por estas tres invenciones:
    – la bomba de succión
    - el reloj de agua
    - hydraulis, un instrumento musical que es el antepasado del órgano de tubos. 

Los relojes de agua o clepsidras (del latín clepsydray esta del griego κλέπτειν, “robar” y ὕδωρ, “agua”) y los relojes de sol eran los métodos más frecuentes para medir el tiempo en la Antigüedad. 
El mecanismo de la clepsidra era muy sencillo: se llenaba una vasija de agua y se dejaba salir por un pequeño orificio situado cerca de la base del recipiente, creando un flujo constante y regular que hacía descender el nivel de agua indicando los diferentes períodos marcados en el interior de la vasija (también se podía hacer llenando con el agua la vasija en la que están marcados los diferentes períodos). 
Pero a la hora de despertarse de nada servían las clepsidras. Sólo se podía confiar en los gallos, y los que se debían criar cerca de la Academia de Atenas, la escuela filosófica fundada por Platón en 388 a.C., no debían ser muy fiables. Así que, el filósofo decidió adaptar una clepsidra para convertirla en el primer despertador y que sus alumnos no llegasen tarde a sus charlas. 
Platón añadió a la clepsidra una segunda vasija situada en un nivel inferior sellada herméticamente y comunicadas mediante un tubo. En el interior de la primera colocó un sifón que, llegado el momento previsto, haría salir el agua con la suficiente fuerza que al llenar la segunda el aire desplazado escaparía por un pequeño orificio situado en la parte superior y produciría el sonido, semejante al producido por el vapor de agua en las teteras.

Aquí te lo explican muy bien: https://www.youtube.com/watch?v=oND4pQp2uj4

miércoles, 18 de octubre de 2017

HERÓN DE ALEJANDRÍA, EL MECÁNICO

LAS PRIMERAS PUERTAS AUTOMÁTICAS DE LA HISTORIA.


La próxima vez que vayas a atravesar unas puertas Manusa, acuérdate de Herón de Alejandría, el gran genio de la ingeniería mecánica de la Grecia clásica. Hace cerca de 2000 año inventó el sistema de apertura de puertas automático para uno de los templos en Alejandría.

Además de científico, inventor, matemático, etc., era todo un bromista. Utilizaba su ingenio y conocimiento para desconcertar y sorprender al pueblo. Sus diseños de puertas automáticas para templos fueron todo un regalo para los sacerdotes de los templos de esta provincia de Egipto, como una manera de amedrentar a los visitantes que pensaban que las puertas se abrían por voluntad divina.  Utilizando unos relativamente simples principios mecánicos, Herón inventó un sistema por el cual las puertas de un templo se abrirían automáticamente para desconcierto del pueblo.

 

 

EL MECANISMO CONSISTÍA EN LO SIGUIENTE:




Mecanismo utilizado por Herón para “simular” la apertura de puertas divina.



El sacerdote encendía un pebetero que se encontraba en el exterior del templo, a la entrada del mismo. Una vez estuviera encendido, el fuego calentaba el aire que se encontraba en un tubo de metal bajo el pebetero. La fuerza del aire caliente empujaba un chorro de agua que iba a parar a una enorme cuba que se encontraba suspendida en el aire, bajo el templo, con un sistema de poleas.

Conforme se llenaba la cuba de agua por el empuje del aire caliente, iba aumentando de peso. El peso empujaba hacia abajo el gran cubo de agua que con su propio peso, ponía en funcionamiento el sistema de poleas cuyos pernos giraban los ejes de las puertas, que se abrían “por arte de magia”.

Una vez que el fuego “sagrado” se apagaba, el repentino enfriamiento del aire en los tubos hacía que el agua pasara a otra cuba. Cuando se vaciaba, perdía su peso y el sistema de poleas hacía que la puerta se cerrara solemnemente.

Este sistema de apertura de puertas automáticas fue usado probablemente en todo Egipto y todo el mundo greco-latino.  Herón, en uno de sus documentos, se refiere a otros sistemas parecidos al suyo:
"Algunos en lugar de agua utilizan mercurio puesto que es más pesado que el agua y fácilmente “desunido” por el fuego"

No sabemos lo que quería decir con desunido exactamente, pero conociendo las propiedades del mercurio, por ejemplo en el termómetro,  se puede considerar este sistema más eficaz que el agua.

Te invito a que veas este vídeo:


Por desgracia no contamos con ninguna evidencia arqueológica de estos aparatos mecánicos de Herón. Tras los griegos, cristianos y musulmanes ocuparon Egipto y destruyeron toda evidencia de templos “paganos”. A falta de fuentes materiales arqueológicas, los documentos de Herón y otros científicos griegos, junto con objetos como el extraordinario Mecanismo de Antikythera permiten soñar actualmente con un pasado donde la ingeniería mecánica era algo más que “capricho de los dioses”.


Y a partir de aquí, surgen otras cuestiones más profundas y más complejas. Si la ciencia en la Grecia Clásica conocía las facultades del vapor como fuerza motriz, ¿por qué no se desarrolló para sustituir la fuerza de trabajo humana hasta la Revolución Industrial?


PELOPONESO

Vamos a ir de viaje a Grecia, en concreto al Peloponeso, que es así:

Pero de dónde viene el nombre de Peloponeso, es algo que os quiero explicar.
Πελοπόννησος, quiere decir la Isla de Pélops o Pélope. Ya sé os dejo igual. Pero no tan igual cuando os comente que Pelops era hijo de Tántalo, rey de Lidia, y hermano de Níobe.Cuando aún era un niño, su padre invitó a comer a los dioses del Olimpo y desafiándolos, para comprobar si eran omniscientes, Tántalo mató a su hijo y se lo sirvió. Todos los dioses, con la excepción de Deméter, reconocieron el crimen cometido y se alejaron de la mesa. La diosa del grano y las cosechas tomó un pedazo del hombro de Pelops y le puso uno de marfil, mientras el resto de dioses le devolvía la vida. Todos sus descendientes fueron reconocibles por la marca blanca del marfil en sus hombros. Tras la muerte de Tántalo, Pelops heredó su reino, pero el rey troyano Ilo lo expulsó y tuvo que huir a la isla que después llevaría su nombre.
En la zona de Elis, en el noroeste del Peloponeso, Pelops cortejó a Hipodamia, hija del rey Enomao de Pisa. Según algunas versiones, Enomao había oído una predicción que aseguraba que su yerno le mataría. Otra historia afirma que Enomao estaba enamorado de su propia hija y quería evitar su matrimonio. En cualquier caso, retó al pretendiente a una carrera de cuadrigas que tendría lugar en una vasta extensión de terreno que iba desde Pisa hasta el istmo de Corinto, en el otro extremo del Peloponeso. El pretendiente partiría primero con Hipodamia en su cuadriga. Enomao hizo antes una ofrenda a Ares y después inició la persecución. Si adelantaba a Pelops, podría matarle, y si no, perdería a su hija y además su rival lo mataría, lo cual resultaba tan difícil que Ares le había dado a Enomao armas especiales y dos caballos inmortales. Además, llevaba un auriga extraordinario que era Mirtilo, hijo de Hermes, también enamorado de Hipodamia y que no se atrevía a competir con su amo.
Pelops, que carecía de escrúpulos como su padre, sobornó a Mirtilo ofreciéndole pasar una noche con Hipodamia y la mitad del reino de Enomao. Gracias al sabotaje de Mirtilo, las ruedas de la cuadriga de Enomao se salieron, muriendo el rey en el accidente. En su último aliento maldijo a su auriga tras darse cuenta de la traición y predijo que Pelops también le mataría a él.
Pelops se casó con Hipodamia y se convirtió en rey de Pisa. No cumplió con lo prometido y, muy al contrario, arrojó a Mirtilo por un acantilado durante un viaje por la costa. Tal y como había dicho Enomao al maldecir a su auriga, ahora le tocaba a él maldecir a Pelops y a todos sus descendientes.
Pelops lamentó los crímenes cometidos y le dedicó un monumento a Mirtilo en Olimpia. Aunque más adelante se convirtió en un gobernador poderoso que extendió su reino a todo el Peloponeso, la maldición de Mirtilo, no obstante, seguía presente y sus hijos Atreo y Tiestes cometieron los crímenes más horrendos, que llevaron a una sucesión de venganzas que no finalizaron hasta que el biznieto de Pelops, Orestes, fue llevado a juicio y absuelto en el Areópago de Atenas. Antes de esto, Pelops había sufrido la muerte de su hermana Níobe, convertida en piedra después de que Apolo y Artemisa matasen a todos sus hijos por haber dicho que era más fértil que la diosa.

LA CIUDADELA DE NAUPLIO: LA FORTALEÇA DE PALIMEDES



L’heroi grec Palamedes (en grec, Παλαμήδης) es caracteritza per la seva precoç saviesa. També fou educat, com Aquil·les, Hèracles  o Jàson, pel centaure Quiró. Se’l considera un guerrer pacifista i un heroi inventor; se li atribuïa  la invenció de l’alfabet, una o més grafies (sovint s’explica  que va tenir la idea de la lletra Υ tot veient volar unes grues); l’ordre de les lletres; de la moneda; de les mesures; dels pesos; dels números; del joc de dames, d’ossets o de daus; també dels jocs d’atzar i de l’astrologia, entre d’altres. Tot i ser un savi enginyós i  benefactor, fou víctima de l’enveja col·lectiva i de la calúmnia fins arribar a patir una mort innocent, considerada injusta per excel·lència. Ulisses mai no li va perdonar que el desemmascarés, quan es feia passar per boig  (tot llaurant amb un ase i un bou) sembrava un camp de sal,  per no participar en la guerra de Troia i es va aturar en sec quan Palamedes va posar davant de l’arada el petit Telèmac. S’explica que Ulisses obligà un troià a escriure una carta en la qual quedava pal·lès que Palamedes havia ofert al troià Príam trair els grecs. Quan Agamèmnon, el cap de l’expedició grega contra Troia, es va assabentar, va fer lapidar Palamedes.
Sols jo he trobat les regles per remeiar l’oblit, en inventar les consonants, les vocals i les síl·labes, i en ensenyar als homes l’ús de les lletres de manera que qui es troba absent sap perfectament tot el que s’esdevé més enllà de la plana marina, a casa seva, i el pare moribund diu per escrit als fills la part d’herència, i l’hereu se n’assabenta. Els mals que fan caure en discòrdia els homes, una tauleta els sufoca i no permet que es diguin mentides.
EURÍPIDES, Palamedes, fr. 578
El timbre ens va impedir comentar aquest text (Grec 1de M.Capellà  Ed. Teide ex.8 pàg. 16) a classe i tal com us vaig dir, l’heu de comentar aquí. Abans busqueu informació sobre l’autor (Eurípides) i l’obra (Palamedes) i per comentar-lo heu de relacionar el tema del text (la invenció de Palamedes)  amb la importància de l’escriptura com a eina de comunicació i fixació de les lleis.

lunes, 16 de octubre de 2017

MICENAS



En el año 1400 a.C. el área cretense fue invadida por los aqueos, un pueblo que provenía de la zona continental de Grecia y que hablaba ya una forma de griego arcaico. Estos construyeron ciudades amuralladas, como Micenas, y fundaron la denominada civilización micénica.

INVASIONES DE LOS BÁRBAROS O INDOEUROPEOS: Los aqueos, antepasados de los griegos, pertenecían a la vasta familia de pueblos denominados indoeuropeos o arios. El primer término no significa que procediesen de una mezcla de indios y de europeos, sino que una parte de ellos, después de haber asolado las mesetas del Irán, lanzaron sus hordas hasta la India del Norte. Fue a partir del año 2000 a. C. cuando se presentaron violentamente en el Oriente mediterráneo. Parece que su superioridad provenía del uso del caballo y de las armas de hierro.

Hacia 1900 a.C., invadieron la meseta de Anatolia y fundaron el Imperio Hitita. Los kasitas, los mitannianos, que en varias ocasiones amenazaron Babilonia, estaban, igualmente, dominados por una aristocracia militar de origen indoeuropeo.


Alrededor del año 1650 a. C., sus hordas ocuparon el Irán y fueron el origen de los medos y de los persas. La segunda gran oleada, la más terrible, tuvo lugar hacia el 1200 a.C. fueron los Pueblos de la Mar, cuyo empuje no se detendría hasta llegar a las fronteras de Egipto, y los dorios, que suplantaron a su vez a los aqueos, sus hermanos mayores, debilitados por el contacto con Creta.

Los indoeuropeos no se dirigieron sólo hacia Oriente. Otros grupos se instalaron en Europa occidental: en Italia, los umbros; en la Galia, los celtas. Los germanos, fueron casi los últimos en llegar.

HISTORIA DE MICENAS: Como decíamos antes, los primeros invasores que penetraron en Grecia, alrededor del 1700 a.C, eran bárbaros en comparación con los cretenses, pero, al igual que otros pueblos bárbaros que llegaron en épocas posteriores, montaban a caballo y tenían carros.

Construyeron fortalezas  —al parecer, siempre estaban a la defensiva, circunstancia que nos revela cómo trataban a los nativos—, algunas de ellas en emplazamientos que más adelante se convertirían en famosas ciudades griegas, como Atenas, por ejemplo. El centro más importante se encontraba en Micenas, nombre del que deriva el adjetivo micénico con que se conoce a este pueblo y su cultura.

Los micénicos construyeron edificios de grandes dimensiones, y eran buenos guerreros. Se cree que vivían en una especie de liga o federación de poblados, cada uno de ellos gobernado por un rey; el de Micenas presidía a los demás. Los nativos de Grecia pasaron a ser arrendatarios, siervos o esclavos de los nobles micénicos, que eran los propietarios de las tierras.

MICENAS SUPLANTA A CRETA: Mientras se desarrollaba la civilización cretense, la Grecia continental se había transformado , poco a poco, desde el principio del segundo milenio, debido a la llegada, por el norte o desde el mar, de ios invasores indoeuropeos.

Esta invasión de los pueblos aqueos, no representó un cataclismo: una tribu tras otras, se fueron deslizando a través de la península, y se impusieron, gracias a la superioridad de sus armas. Se instalaron, preferentemente, en el Peloponeso, en Micenas, en Tirinto, en Pilos. Comprendiendo todos los beneficios que podían obtener de ia influencia cretense, supieron, durante tres siglos (desde 1700 hasta 1400 a. C.), mantener relaciones pacíficas. Pero, una vez terminado su aprendizaje, destruyeron Creta.

Entretanto, habían consolidado su poder y edificado su civilización, cuyo esplendor prueban los tesoros descubiertos en las tumbas. Los aqueos vivían en ciudadelas poderosamente fortificadas, de las cuales Micenas ofrece un ejemplo   particularmente   palpable.

Bloques calcáreos, toscamente labrados, y después superpuestos, formaban murallas tan imponentes que ios antiguos atribuían su construcción a gigantes: los cíclopes. Estas murallas tenían un espesor medio de seis metros y alcanzaban hasta diez metros de altura.


La monumental puerta de los Leones (el dintel pesa más de 20 toneladas) conducía, por un plano inclinado, a la acrópolis, en cuya cumbre se levantaba eí palacio real. Este palacio se componía, esencialmente, de una gran pieza rectangular, el megaron (13 metros de largo por 11,5 m. de ancho), en cuyo centro había un hogar en forma de círculo; cuatro columnas soportaban ei techado. El acceso tenía lugar por un porche que se abría a un peristilo. Un sótano y un piso para habitación completaban eí conjunto. Aunque no se trataba de una morada inmensa, mostraba. sin embargo, el relativo poder de sus habitantes.

La ciudadela comprendía también viviendas secundarias, destinadas a los amigos, a los parientes, y, sin duda, a los principales lugartenientes del rey. En caso de peligro, podía servir de refugio a los campesinos de los alrededores. Gracias a los graneros, situados en el interior del recinto, y a una gran cisterna alimentada por el agua de una fuente exterior a través de una conducción subterránea, se podía resistir un largo asedio.

Cerca de la Puerta de los Leones había un cementerio, en forma de explanada circular, rodeada de muros, que contenía seis tumbas excavadas en la tierra: eran las sepulturas de los reyes y su familia. Máscaras de oro, armaduras, espléndidos puñales cincelados, jarrones, dan testimonio de la riqueza de ios reyes. Después, los grandes personajes fueron inhumados en tumbas llamadas de cúpula, fuera de la ciudadela: la más célebre es la conocida con el nombre de Tesoro de Atreo.


Fortaleza de Micenas

Una sala circular de 14,50 metros de diámetro y 13,20 metros de altura precede a la cámara sepulcral. Esta solidez arquitectónica no impedía el refinamiento del detalle: ¡os muros  estaban decorados  con frescos  que, por su técnica y sus motivos (procesiones, homenajes al soberano, escenas de combates y de caza), manifiestan la influencia cretense.

Se ven hombres con túnica hasta medio muslo, y de mangas cortas; los magnates aparecen con sus armas y sus monturas. Las artes menores, la cerámica especialmente, se distinguen por sus formas nuevas: vasos con asas, acampanados, copas de largo pie, ánforas con tres asas…

La decoración es discreta; al principio, constituida por dibujos geométricos: después, cada vez con más frecuencia, por animales domésticos y por figuras humanas. Así, pues, las piedras y los objetos indican lo que fue la civilización que llamamos micénica: un conjunto de ciudades fortificadas que, no obstante, fueron capaces de atraer a los artistas y a los mercaderes extranjeros.

Esta sociedad, que no se debe limitar a las bien situadas plazas fuertes de Argólida, pues se encuentran vestigios de ella fuera del Peloponeso, en Tesalia, en Beocia, en Ática, se nos presenta como un régimen feudal de reyezuelos y guerreros, preocupados, sobre todo, por la caza y las expediciones militares. Después de la destrucción de Cnosos, parece que relevó a los cretenses en el dominio del mar.

También Itaca. el reino de Ulises, era micénica.Alrededor del 1400 a.C, cuando los micénicos ya habían ocupado Cnosos, su civilización y potencia militar llegaron al punto culminante. También eran activos comerciantes, y los reyes hititas los trataban con respeto. Sus colonias del Asia Menor prosperaron extraordinariamente.

Las tabletas fechadas en el 1200 a.C. que se han hallado en Pilos demuestran que aprendieron técnicas de gobierno más avanzadas que las de sus vecinos. Y de repente se abre un período de oscuridad. No sabemos cómo se produjo el final de la supremacía micénica, pero se cree que se debió en gran parte a una serie de conflictos dinásticos acaecidos en la Grecia continental.

CARACTERÍSTICAS:

•   La sociedad aquea, según la describió Homero, era una sociedad de guerreros gobernada por una monarquía.

•   La economía se basaba iniciaimente en ia agricultura, pero paulatinamente el comercio se fue desarrollando y los micénicos se convirtieron en los sucesores comerciales de los cretenses. En este contexto parece explicarse la Guerra de Troya cantada por Homero: Troya pudo ser atacada por ser competidora de los aqueos.

•   El arte micénico destacó en la construcción de ciudades amuralladas y de tumbas de tipo familiar, con cámara de falsa bóveda y corredor. Los aqueos destacaron también por los trabajos hechos con oro y otros metales.

Esta civilización fue modificada profundamente tras la invasión de los dorios y los jonios que penetraron en el espacio griego y desplazaron a los aqueos hasta Asia Menor hacia el año 1200 a.C.

SU DESCUBRIMIENTO: Schliemann, fue el descubridor de la ciudad Troya, arqueólogo de origen alemán, que después de haber ejercido diversos oficios y realizado numerosos viajes se había enriquecido. Desde niño, se sintió fascinado por la leyenda homérica y deseó probar su veracidad histórica mediante una excavación arqueológica.

Los escritores de aquella época tenían a Homero por un poeta legendario, y ponían en duda el valor histórico de su obra. Schliemann fue el primero que creyó en él, y se dejó conducir por los indicios transmitidos por Homero, tomándolos al pie de la letra.

Los griegos—leemos en la llíada—recorrían, varias veces al día, el camino que separaba su campo, situado al pie de las murallas, del mar donde se encontraban sus navios. Schliemann divisó una colina en forma de meseta, de más de 200 metros de lado, lo bastante próxima al mar para hacer posibles tales viajes.

Además, Homero había dicho que Aquiles y Héctor, en el curso de su combate, habían dado tres veces la vuelta a las murallas: Schliemann hizo el trayecto por la falda de la colina y llegó a la conclusión de que, para dos combatientes encarnizados, el hecho no era imposible. Mientras todos los sabios estaban persuadidos de que la Troya homérica se encontraba mucho más lejos, adentrada en tierra; Schliemann decidió que su colina (cerca de la actual Hisarlik) correspondía al verdadero emplazamiento, y emprendió las excavaciones. Los trabajos comenzaron en 1870; Schliemann invirtió su fortuna personal y fue ayudado por su mujer, griega. Pronto encontró ruinas y utensilios; pero, con gran sorpresa, halló nuevas ruinas bajo las primeras, otras después, y, en total, nueve ciudades fueron exhumadas. Pero, ¿cuál de ellas era la Troya homérica?

En la segunda capa, de abajo arriba, descubrió huellas de incendio y de murallas, una inmensa portada y un tesoro. Estaba convencido de haber encontrado la ciudad de la que hablaba Homero y de haber descubierto su tesoro. ¡Schliemann murió, sin saber que se había equivocado! Los sabios han descubierto, posteriormente, que la verdadera Troya se encontraba en la sexta capa, contada desde abajo.

Mucho se le ha reprochado a Schliemann que, en su precipitación y en su ignorancia de aficionado, destruyera documentos de valor, cuya importancia había desestimado; lo cual no impide que este aficionado, valiéndose de su fe, haya descubierto un mundo olvidado y haya hecho recordar a los hombres que las civilizaciones son mortales. Además, puesto que Homero había dicho la verdad en cuanto a Micenas y Troya, era necesario conceder un valor histórico al resto de su obra.


La máscara mortuoria de Agamenón. Esta máscara mortuoria, hecha de una lámina de oro, fue uno de los primeros objetos que encontró Heinrich Schliemann en sus excavaciones de una serie de tumbas de pozo en Micenas. Schliemann afirmó haber encontrado la máscara de Agamenón, el rey de Micenas mencionado en la lliada de Homero.

El micénico fue, sobre todo, un pueblo guerrero, orgulloso de sus actos heroicos efectuados en combate. La evidencia arqueológica también señala que las monarquías micénicas desarrollaron una extensa red comercial. Se ha encontrado alfarería micénica a través de la cuenca del Mediterráneo, en Siria y en Egipto, hacia el este y Sicilia, y en la región sur de Italia, hacia el occidente. Pero ciertos académicos creen que los micénicos, guiados por la propia Micenas, también se expandieron militarmente, conquistando Creta y convirtiéndola en parte del mundo micénico. Algunas de las islas del Egeo también cayeron bajo el control micénico.

La más famosa de todas las supuestas aventuras militares micénicas ha llegado a nosotros a través del poema épico de Homero, cuando los micénicos, guiados por Agamenón, rey de Micenas,  saquearon la ciudad de Troya.

ORIGEN DE LA GUERRA DE TROYA: La guerra de Troya, por tanto, había tenido lugar. Fue hacia 1270 a.C. cuando comenzó esta guerra, que duraría diez años. Según la leyenda, el pretexto había sido fútil: la belleza de Helena.

Helena, hija de Zeus, rey de los dioses, era tan famosa por su belleza que todos los príncipes griegos tuvieron la esperanza de conseguir su mano. El tutor de Helena, temiendo que esta rivalidad provocara un conflicto, hizo prometer previamente a todos los candidatos que ayudarían al afortunado elegido, en el caso de que alguien raptase a Helena. Todos lo prometieron y Helena se casó con el rey de Esparta, Menelao, hermano del poderoso Agamenón, rey de Argos y de Micenas. Pero aparece Paris… Era hijo de Príamo, rey de Troya; su padre lo había hecho pastor: ¿no le habían advertido que un día su hijo causaría la ruina de su país?

En una visita a Esparta, Paris aprovechó la ausencia de Menelao para raptar a Helena. Entonces Menelao convocó a los demás jefes aqueos, los cuales se agruparon bajo el mando de Agamenón. Los más de ellos acudieron gozosos, entusiasmados por poder destruir una ciudad rival. Troya, en efecto, era la dueña de los estrechos; por este título cobraría, sin duda, derechos   de  peaje;   además,  estaba  consideraba como una ciudad rica en oro y en bronce, y por lo tanto de sumo interés para los saqueadores profesionales. El entusiamos de los griegos por Troya se explica por su placer por el pillaje y por el deseo de conquistar nuevas y seguras rutas comerciales.

AGAMENÓN Y CLITEMNESTRA

CLITEMNESTRA ( OID ESTO )


AGAMENÓN


Agamenón era uno de los más distinguidos héroes de la mitología griega, cuyas aventuras se narran en el llamado Ciclo Troyano. Hijo del rey Atreo de Micenas y de la reina Aérope, y hermano de Menelao, debido a la antigüedad de las fuentes no está claro si es un personaje histórico o puramente mítico. Agamenón era el marido de la hermana de Helena de Esparta, Clitemnestra. De esta unión nacieron tres hijos: Electra, Ifigenia y Orestes.
LA MÁSCARA DE AGAMENÓN
Descubierta por Heinrich Schliemman
1876 
Micenas
Se desconoce si representa a un individuo y a quién, no sabiendo con absoluta
certeca que representase a Agamenón
AGAMENÓN
Lekanis ático de figuras rojas
410 - 400 a.C.
Tarento, Museo Arqueológico Nacional
LA JUVENTUD DE AGAMENÓN
En la Ilíada y en otras obras del Ciclo Troyano, se defendía que Agamenón era hijo de Atreo, nieto de Pélope y bisnieto de Tántalo. Sin embargo, algunos autores lo consideraban hijo de Plístenes y nietro de Atreo, en cuya casa Menelao y él habrían sido educados tras la muerte de su padre. Su madre fue Aérope según la mayoría de las tradiciones, pero algunas nombraban a Erífile como esposa de Plístenes y madre de Agamenón. Además de Menelao, Agamenón tenía una hermana, cuyo nombre no acuerdan las fuentes: se pensaba que su nombre era Anaxibia, Cindrágora o Astíoque.
Agamenón y Menelao fueron criados junto al hijo de Tiestes, Egisto, en la casa de Atreo. Cuando crecieron Atreo envió a los dos hermanos a buscar a Tiestes. Éstos lo encontrarn en Delfos y le llevaron ante Atreo, quien lo encerró en una mazmorra. Acto seguido, se ordenó a Egisto que lo matase, pero éste, reconociendo a su padre, se abstuvo de tan cruel acto, mató a Atreo y, tras haber expulsado a Agamenón y Menelao, ocupó junto con su padre el trono de Micenas. Los dos hermanos deambularon durante un tiempo hasta llegar al fin a Esparta, donde Agamenón se casó con Clitemnestra, la hija del rey Tíndaro, con quien fue padre de Ifigenia, Electra y Orestes.
La forma en la que Agamenón volvió al reino de Micenas difiere según las fuentes. En la obra de Homero, parecía que sucedería pacíficamente a Tiestes, pero según otros lo expulsó y usurpó el trono. Tras convertirse en rey de Micenas y Argon, conquistó Sición asumiendo su reinado y se convirtió en el príncipe más poderoso de toda Grecia. En la parte de la Ilíada conocida como Catálogo de las naves, se expone una relación de los dominios de Agamenón. Cuando el autor atribuye a Agamenón la soberanía sobre todo Argos, se refiere al Peloponeso o a su mayor parte, pues la ciudad de Argos era gobernada por Diomedes. Estrabón también señalaba que el nombre de Argos era usado a veces por los poetas trágicos como sinónimo de Micenas.

AGAMENÓN Y LA GUERRA DE TROYA
Cuando el príncipe Paris de Troya, hijo de Príamo, se llevó a Helena, mujer de su hermano Menelao, todos los caudillos aqueos fueron convocados para organizad un ataque contra Troya. Los jefes fueron obligados por un juramento de pretendientes realizado cuando el rey de Esparta, Tíndaro, buscaba el candidato para el trono de su reino casándose con su hija, Helena de Esparta. Los jefes se reunieron en el palacio de Diomedes en Argos, donde Agamenón fue elegido comandante jefe, bien como consecuencia de su mayor poder, bien porque se ganó el favor de la asamblea mediante ricos presentes.
Tras siete años de preparativos, el ejército y la flota aquea se reunieron en el puerto de Áulide, situado en Beocia. Agamenón había consultado previamente a su lacayo sobre el asunto y la respuesta dada fue que la guerra se desataría en el momento en el que los griegos más distinguidos o relevantes (Aquiles y Odiseo) riñesen. Una profecía parecida provino de un acontecimiento maravilloso que sucedió cuando los griegos andaban reunidos en Áulide: cuando se ofrecía un sacrificio bajo las ramas de un árbol, un dragón sali´p reptando de abajo y devoró un nido del árbol conteniendo ocho polluelos y su madre. Calcas, el profeta y adivino griego, interpretó la señal como indicativa de que los griegos debían partir a luchar contra Troya durante nueve años, pero que al décimo la legendaria ciudad caería. Esquilo relató un milagro diferente presagiando lo mismo.
Otro suceso interesante ocurrió mientras los griegos estaban reunidos en el puerto de Beocia. Se decía que Agamenón mató un ciervo consagrado a la diosa de la caza, Artemisa o Diana, y además provocó con palabras irreverentes la cólera de la deidad, por lo que ésta envió una peste al ejército griego y produjo una calma absoluta, de forma que los griegos no podían abandonar el puerto por falta de viento que los empujase hacia la costa troyana. Cuando los videntes afirmaron que la ira de la diosa no podría ser aplacada a menos que Ifigenia, la hija de Agamenón y Clitemnestra, le fuese ofrecida como sacrificio compensatorio, Diomedes y Odiseo fueron enviados a buscarla al campamento con el pretexto de que debía desposar a Aquiles. Ella accedió a acompañarlos, pero en el momento en que iba a ser sacrificada fue llevada por la propia Artemisa (según otras fuentes, por Aquiles) a Táuride, y otra víctima ocupó su lugar. Tras esto, la calma cesó y el ejército partió hasta la costa de Troya. Agamenón tenía un centenar de barcos, además de los sesenta que había prestado a los arcadios.
En el décimo año del sitio de Troya -que es en el que comienza la narración de la Ilíada- Agamenón tenía una disputa con Aquiles por la posesión de Briseda, que hubo de ceder el segundo al primero. Aquiles, así, se retiró del campo de batalla, y los griegos se convirtieron en víctimas de varios desastres. Zeus envió un sueño a Agamenón para persuadirlo de que acaudille a los griegos en la batalla contra los troyanos. El rey, para poner a prueba a los griegos, les mandó volver a casa, lo que se disponen a cumplir de buena gana, hasta que Odiseo reavivó su coraje, convenciéndolos de que se preparasen para la batalla.
A un combate individual entre Paris y Menelao siguió una batalla en la que Agamenón mató a varios de los troyanos. Cuando Héctor desafió al más bravo de los griegos, Agamenón se ofreció a luchar contra él, pero fue Áyax el elegido en su lugar por sorteo. Poco después tuvo lugar otra batalla en la que los griegos fueron derrotados y Agamenón, abatido, les aconsejó emprender la huida y regresar a casa, pero los demás héroes se opusieron.  
Un intento de reconciliación con Aquiles fracasó, y Agamenón convocó a los jefes por la noche para decidir sobre las medidas a adoptas. Odiseo y Diomedes fueron enviados como espías, y al día siguiente se retomó la contienda contra los troyanos. El propio rey de Micenas volvió a ser uno de los más bravos y mató a muchos enemigos con sus propias manos. Al final, sin embargo, fue herido por Coón y obligado a retirarse al campamento. Héctor, entonces, pudo avanzar victoriosamente, y Agamenón aconsejó de nuevo a los griegos que se salvasen huyendo. Pero Odiseo y Diomedes se resistieron otra vez, y el segundo lo convenció de que se volviese a la batalla que se libraba cerca de los barcos.
Poseidón o Neptuno también se apareció a Agamenón con forma de anciano inspirandole de nuevo corjake. El apremiante peligro de los griegos indujo al fin a Patroclo, amigo de Aquiles, a tomar parte en la batalla, y su muerte a manos del príncipe troyano Héctor provocó que el héroe invencible volviese a la acción, llevando a su reconciliación con Agamenón. En los juegos en honor del difunto Patroclo, Agamenón se llevó el primer premio en la suerte consistente de arrojar la lanza.
Agamenón a pesar de ser el comandante en jefe de los griegos, no es el héroe de la Ilíada, y en espíritu caballeroso, bravura y carácter es en conjunto inferior a Aquiles, héroe supremo de la Guerra de Troya. A pesar de ello, el rey micénico se encontraba por encima de todos los griegos por su dignidad, poder y majestad, y sus ojos y cabeza son como los de Zeus, su armadura como la de Ares (Marte) y su pecho como el de Poseidón. Agamenón es, entre todos los héroes griegos, lo que Zeus entre los dioses del Olimpo. Esta idea parece haber guiado a los artistas griegos, pues en varias representaciones del rey aun conservadas hay un parecido con las representaciones del padre y rey de dioses. En la Ilíada, el emblema de su poder y su majestad es un cetro, obra de Hefesto (Vulcano), que Zeus había dado a Hermes (Mercuro) y éste a Pélope, y de él lo heredaría Atreo y después Agamenón.
EL SACRIFICIO DE IFIGENIA
Mosaico
s. I a.C.
Ampurias, Museo de Ampurias
EL REGRESO DE AGAMENÓN
Tras la conquista de la ciudad de Troya, Agamenón recibió como parte del botín a Casandra, princesa hija de Príamo y profetisa condenada, con quien, según una tradición recogida por Pausanias, tuvo dos hijos: Teledamo y Pélope, llamado este último como su bisabuelo.
Durante su regreso a casa, Agamenón fue desviado dos veces por las tormentas, pero al fin tomó tierra en la Argólida, que regía entonces Egisto, quien había seducido a Clitemnestra durante la ausencia de su marido. Al llegar, Egisto lo invitó a un banquete, y en su transcurso lo mató a traición a él y a sus compañeros, y en la misma ocasión Clitemnestra mató a Casandra. Odiseo se encontró con la sombra de Agamenón en el inframundo. Menelao erigió un monumento en honor de su hermano en el río Egipto. Pausanias afirmaba que en su época existía aún un monumento a Agamenón en la ciudad de Micenas.
Los poetas trágicos modificaron ampliamente la historia de la muerte de Agamenón. Esquilo hacía que Clitemenestra sola matase a su marido: le arrojaba una red mientras él tomaba un baño y lo mataba después mediante tres golpes. Sus motivos eran en parte los celos por Casandra y en parte su vida adúltera con Egisto. Según Tzetzes, Egisto fue quien mató a Agamenón pero con la ayuda de Clitemnestra. Eurípides, en cambio, contaba que Clitemnestra envolvió con una red al rey de Micenas para matarlo, y tanto Sófocles como él presentan el sacrificio de Ifigenia como la razón principal del crimen. Además, Pausanias relató que los habitantes de Amiclas se disputaron con Micenas la posesión de la tumba de Casandra.