AGAMENÓN
Agamenón era uno de los más distinguidos héroes de la mitología griega,
cuyas aventuras se narran en el llamado Ciclo Troyano. Hijo del rey
Atreo de Micenas y de la reina Aérope, y hermano de Menelao, debido a la
antigüedad de las fuentes no está claro si es un personaje histórico o
puramente mítico. Agamenón era el marido de la hermana de Helena de
Esparta, Clitemnestra. De esta unión nacieron tres hijos: Electra,
Ifigenia y Orestes.
LA MÁSCARA DE AGAMENÓN
Descubierta por Heinrich Schliemman
1876
Micenas
Se desconoce si representa a un individuo y a quién, no sabiendo con absoluta
certeca que representase a Agamenón
AGAMENÓN
Lekanis ático de figuras rojas
410 - 400 a.C.
Tarento, Museo Arqueológico Nacional
LA JUVENTUD DE AGAMENÓN
En la Ilíada y en otras obras del Ciclo Troyano, se defendía que
Agamenón era hijo de Atreo, nieto de Pélope y bisnieto de Tántalo. Sin
embargo, algunos autores lo consideraban hijo de Plístenes y nietro de
Atreo, en cuya casa Menelao y él habrían sido educados tras la muerte de
su padre. Su madre fue Aérope según la mayoría de las tradiciones, pero
algunas nombraban a Erífile como esposa de Plístenes y madre de
Agamenón. Además de Menelao, Agamenón tenía una hermana, cuyo nombre no
acuerdan las fuentes: se pensaba que su nombre era Anaxibia, Cindrágora o
Astíoque.
Agamenón y Menelao fueron criados junto al hijo de Tiestes, Egisto, en
la casa de Atreo. Cuando crecieron Atreo envió a los dos hermanos a
buscar a Tiestes. Éstos lo encontrarn en Delfos y le llevaron ante
Atreo, quien lo encerró en una mazmorra. Acto seguido, se ordenó a
Egisto que lo matase, pero éste, reconociendo a su padre, se abstuvo de
tan cruel acto, mató a Atreo y, tras haber expulsado a Agamenón y
Menelao, ocupó junto con su padre el trono de Micenas. Los dos hermanos
deambularon durante un tiempo hasta llegar al fin a Esparta, donde
Agamenón se casó con Clitemnestra, la hija del rey Tíndaro, con quien
fue padre de Ifigenia, Electra y Orestes.
La forma en la que Agamenón volvió al reino de Micenas difiere según las
fuentes. En la obra de Homero, parecía que sucedería pacíficamente a
Tiestes, pero según otros lo expulsó y usurpó el trono. Tras convertirse
en rey de Micenas y Argon, conquistó Sición asumiendo su reinado y se
convirtió en el príncipe más poderoso de toda Grecia. En la parte de la Ilíada conocida como Catálogo de las naves,
se expone una relación de los dominios de Agamenón. Cuando el autor
atribuye a Agamenón la soberanía sobre todo Argos, se refiere al
Peloponeso o a su mayor parte, pues la ciudad de Argos era gobernada por
Diomedes. Estrabón también señalaba que el nombre de Argos era usado a
veces por los poetas trágicos como sinónimo de Micenas.
AGAMENÓN Y LA GUERRA DE TROYA
Cuando el príncipe Paris de Troya, hijo de Príamo, se llevó a Helena,
mujer de su hermano Menelao, todos los caudillos aqueos fueron
convocados para organizad un ataque contra Troya. Los jefes fueron
obligados por un juramento de pretendientes realizado cuando el rey de
Esparta, Tíndaro, buscaba el candidato para el trono de su reino
casándose con su hija, Helena de Esparta. Los jefes se reunieron en el
palacio de Diomedes en Argos, donde Agamenón fue elegido comandante
jefe, bien como consecuencia de su mayor poder, bien porque se ganó el
favor de la asamblea mediante ricos presentes.
Tras siete años de preparativos, el ejército y la flota aquea se
reunieron en el puerto de Áulide, situado en Beocia. Agamenón había
consultado previamente a su lacayo sobre el asunto y la respuesta dada
fue que la guerra se desataría en el momento en el que los griegos más
distinguidos o relevantes (Aquiles y Odiseo) riñesen. Una profecía
parecida provino de un acontecimiento maravilloso que sucedió cuando los
griegos andaban reunidos en Áulide: cuando se ofrecía un sacrificio
bajo las ramas de un árbol, un dragón sali´p reptando de abajo y devoró
un nido del árbol conteniendo ocho polluelos y su madre. Calcas, el
profeta y adivino griego, interpretó la señal como indicativa de que los
griegos debían partir a luchar contra Troya durante nueve años, pero
que al décimo la legendaria ciudad caería. Esquilo relató un milagro
diferente presagiando lo mismo.
Otro suceso interesante ocurrió mientras los griegos estaban reunidos en
el puerto de Beocia. Se decía que Agamenón mató un ciervo consagrado a
la diosa de la caza, Artemisa o Diana, y además provocó con palabras
irreverentes la cólera de la deidad, por lo que ésta envió una peste al
ejército griego y produjo una calma absoluta, de forma que los griegos
no podían abandonar el puerto por falta de viento que los empujase hacia
la costa troyana. Cuando los videntes afirmaron que la ira de la diosa
no podría ser aplacada a menos que Ifigenia, la hija de Agamenón y
Clitemnestra, le fuese ofrecida como sacrificio compensatorio, Diomedes y
Odiseo fueron enviados a buscarla al campamento con el pretexto de que
debía desposar a Aquiles. Ella accedió a acompañarlos, pero en el
momento en que iba a ser sacrificada fue llevada por la propia Artemisa
(según otras fuentes, por Aquiles) a Táuride, y otra víctima ocupó su
lugar. Tras esto, la calma cesó y el ejército partió hasta la costa de
Troya. Agamenón tenía un centenar de barcos, además de los sesenta que
había prestado a los arcadios.
En el décimo año del sitio de Troya -que es en el que comienza la
narración de la Ilíada- Agamenón tenía una disputa con Aquiles por la
posesión de Briseda, que hubo de ceder el segundo al primero. Aquiles,
así, se retiró del campo de batalla, y los griegos se convirtieron en
víctimas de varios desastres. Zeus envió un sueño a Agamenón para
persuadirlo de que acaudille a los griegos en la batalla contra los
troyanos. El rey, para poner a prueba a los griegos, les mandó volver a
casa, lo que se disponen a cumplir de buena gana, hasta que Odiseo
reavivó su coraje, convenciéndolos de que se preparasen para la batalla.
A un combate individual entre Paris y Menelao siguió una batalla en la
que Agamenón mató a varios de los troyanos. Cuando Héctor desafió al más
bravo de los griegos, Agamenón se ofreció a luchar contra él, pero fue
Áyax el elegido en su lugar por sorteo. Poco después tuvo lugar otra
batalla en la que los griegos fueron derrotados y Agamenón, abatido, les
aconsejó emprender la huida y regresar a casa, pero los demás héroes se
opusieron.
Un intento de reconciliación con Aquiles fracasó, y Agamenón convocó a
los jefes por la noche para decidir sobre las medidas a adoptas. Odiseo y
Diomedes fueron enviados como espías, y al día siguiente se retomó la
contienda contra los troyanos. El propio rey de Micenas volvió a ser uno
de los más bravos y mató a muchos enemigos con sus propias manos. Al
final, sin embargo, fue herido por Coón y obligado a retirarse al
campamento. Héctor, entonces, pudo avanzar victoriosamente, y Agamenón
aconsejó de nuevo a los griegos que se salvasen huyendo. Pero Odiseo y
Diomedes se resistieron otra vez, y el segundo lo convenció de que se
volviese a la batalla que se libraba cerca de los barcos.
Poseidón o Neptuno también se apareció a Agamenón con forma de anciano
inspirandole de nuevo corjake. El apremiante peligro de los griegos
indujo al fin a Patroclo, amigo de Aquiles, a tomar parte en la batalla,
y su muerte a manos del príncipe troyano Héctor provocó que el héroe
invencible volviese a la acción, llevando a su reconciliación con
Agamenón. En los juegos en honor del difunto Patroclo, Agamenón se llevó
el primer premio en la suerte consistente de arrojar la lanza.
Agamenón a pesar de ser el comandante en jefe de los griegos, no es el héroe de la Ilíada,
y en espíritu caballeroso, bravura y carácter es en conjunto inferior a
Aquiles, héroe supremo de la Guerra de Troya. A pesar de ello, el rey
micénico se encontraba por encima de todos los griegos por su dignidad,
poder y majestad, y sus ojos y cabeza son como los de Zeus, su armadura
como la de Ares (Marte) y su pecho como el de Poseidón. Agamenón es,
entre todos los héroes griegos, lo que Zeus entre los dioses del Olimpo.
Esta idea parece haber guiado a los artistas griegos, pues en varias
representaciones del rey aun conservadas hay un parecido con las
representaciones del padre y rey de dioses. En la Ilíada, el emblema de
su poder y su majestad es un cetro, obra de Hefesto (Vulcano), que Zeus
había dado a Hermes (Mercuro) y éste a Pélope, y de él lo heredaría
Atreo y después Agamenón.
EL SACRIFICIO DE IFIGENIA
Mosaico
s. I a.C.
Ampurias, Museo de Ampurias
EL REGRESO DE AGAMENÓN
Tras la conquista de la ciudad de Troya, Agamenón recibió como parte del
botín a Casandra, princesa hija de Príamo y profetisa condenada, con
quien, según una tradición recogida por Pausanias, tuvo dos hijos:
Teledamo y Pélope, llamado este último como su bisabuelo.
Durante su regreso a casa, Agamenón fue desviado dos veces por las
tormentas, pero al fin tomó tierra en la Argólida, que regía entonces
Egisto, quien había seducido a Clitemnestra durante la ausencia de su
marido. Al llegar, Egisto lo invitó a un banquete, y en su transcurso lo
mató a traición a él y a sus compañeros, y en la misma ocasión
Clitemnestra mató a Casandra. Odiseo se encontró con la sombra de
Agamenón en el inframundo. Menelao erigió un monumento en honor de su
hermano en el río Egipto. Pausanias afirmaba que en su época existía aún
un monumento a Agamenón en la ciudad de Micenas.
Los poetas trágicos modificaron ampliamente la historia de la muerte de
Agamenón. Esquilo hacía que Clitemenestra sola matase a su marido: le
arrojaba una red mientras él tomaba un baño y lo mataba después mediante
tres golpes. Sus motivos eran en parte los celos por Casandra y en
parte su vida adúltera con Egisto. Según Tzetzes, Egisto fue quien mató a
Agamenón pero con la ayuda de Clitemnestra. Eurípides, en cambio,
contaba que Clitemnestra envolvió con una red al rey de Micenas para
matarlo, y tanto Sófocles como él presentan el sacrificio de Ifigenia
como la razón principal del crimen. Además, Pausanias relató que los
habitantes de Amiclas se disputaron con Micenas la posesión de la tumba
de Casandra.


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